miércoles, 21 de diciembre de 2011

Objetivándose


No sucede que un día nos levantamos genios o estúpidos, buenos o malos, sabios o ignorantes. Nos hacemos, y no lo elige nadie por nosotros y no podemos quejarnos de cómo nos ven, porque lo hicimos solitos.

Miro la juventud temprana (12 a 18 aprox. no me ocupo de la adultez porque ya se perdió la oportunidad) y muchos chicos y muchísimas chicas se van convirtiendo día a día en imágenes de perfección, sumamente sexis, sumamente bellos, pero como sus intereses sólo pasan por lograrlo son sólo eso, una hermosa cáscara sexy. 

Realmente todos intentamos vernos bien, aunque para algunos sea parte de nuetras utopías, pero no es el único objetivo en la vida.

Si uno se convierte en objeto, eso bello que todos desean, ¿Será justo reclamar a los demás que no nos traten de esa manera? ¿Qué será de esas vidas… se harán la cirugía de la cirugía de la cirugía para simular que se ven iguales, pareciéndose cada día más a una estatua de cera, una imagen bizarramente joven? Patético.

Como ya dijo “Silvio”: Yo me muero como viví.

Elijan la vida que quieran… pero no se quejen de los resultados.

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Objetivándose por Antonio Eduardo Spina se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

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