domingo, 16 de abril de 2017

Un baile...

    Mirando el primer capítulo de una serie llamada "13 Reason Why", que si mal no interpreto sería algo así como los 13 porque... me trajo un recuerdo de adolescente, triste recuerdo.
   Asistía semanalmente a reuniones juveniles (La JAC) por la tardes de los viernes y muchas veces al terminar surgían salidas de cumpleaños del grupo o simplemente juntadas. No recuerdo cual de ambos casos fue, pero si recuerdo que estábamos en una casa del barrio Lomas del Millón (Frente o a una cuadra de la que era la textil San Marcos).
    Baile, salgo a bailar con quien desde hacía rato quería "salir", no era alguien que me encandilaba de belleza pero compartía mucho y sentí quererla mucho.
Luego de un rato comienzan "los lentos" y como ya algo venía hablando, en los primeros 30 segundos de tema le cuento que me gustaría mucho salir con ella a lo que me respondió casi literal:
- Edu te re quiero pero no... 
- ¿Por qué? 
- (Y sin pensar ni un segundo) Es que sos re chanta!
- ¿Que?!!!
- Es que si no salís con dos, salís con tres...
    Wow! Sólo una vez más alguien me lastimó así, desde el prejuicio, y no viene al caso.
   Es tremendamente increible como las habladurías no permiten que nos veamos realmente, tanta gente imagina tantas cosas de nosotros que están tan lejos de la realidad.
   Para ese entonces no sólo no estaba con nadie, sino que hacía rato que estaba solo. De todos modos, al instante de esa última respuesta dejé de bailar, me acerqué a la única chica que no era del grupo (bellísima por cierto, tanto que nadie se atrevió a sacarla a bailar) y tras la pregunta:
- ¿Bailás?
    Me escanea (Literalmente me mira desde la cara a los pies y sube a la cara nuevamente) y responde:
- Si!
    No se que vió en mí, pero antes que termine el mismo tema que provocó mi estallido silencioso de bronca, nos estábamos besando sin mediar palabra. Conocí a una flaca genial (Cecilia), nos volvimos a ver un par de veces, pero a pesar de que parece que todo terminó bien, me dió mucha bronca y para sus mentes prejuiciosas les terminé dando la razón.
    No voy a mentir, algo me importa, sino no lo recordaría.
¿Cuánto daño se puede evitar sólo no hablando de lo que no nos incumbe y no conocemos?

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