domingo, 26 de diciembre de 2010

Pragmático – Soñador.

No puedo vivir sin sueños, son horizonte, proyecto, muchas veces delirante, camino. Pero está en la naturaleza de los sueños no ser hoy. Como si estarían condenados a ser utopía.

Por otro lado es como que el lugar donde yacen los sueños en cada uno tuviera un límite volumétrico, y este, compartido con las acciones, con la realidad. De tal manera que si tenemos mucha acción perdemos la capacidad de soñar y viceversa, si el tamaño de los sueños o la cantidad de ellos es mucha, se anula nuestra capacidad de acción.

De este modo nos encontramos en una dualidad, que aunque se busque soslayar, nos coloca en la antítesis pragmático-soñador. Salidas… las ignoro. El pragmatismo se aleja muchísimo de mi sentimiento frente a como vivir la vida, pero no militar sus principios me aleja de la concreción de sueños. Y mucho más allá que mi vida soñadora me colma más, me envuelve en la peligrosa trampa de evitarme, de no estrechar acciones que me permitan ser.

En términos computacionales, esta dicotomía me encierra en un loop infinito, espero no tardar en encontrar una respuesta que equilibre un poco las cosas.

Licencia Creative Commons
Pragmático-Soñador. por Antonio Eduardo Spina se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Amor y felicidad. Brevedades.

En muchos momentos me tocó asumir una posición frente al hecho del “para toda la vida”, y siempre terminé reconociéndome incrédulo a tal posibilidad. Como todo lo que hacemos y somos, el amor es finito, discutiremos poco más, poco menos, pero el sitio irreductible al que desembocaremos será justamente este: “El amor se termina”.
El gran problema con esta realidad es que no fuimos preparados para esta, y en general al enfrentarla, rapando hipocresías, se nos suma el dolor y la frustración, solapados de tal manera que no diferenciamos donde comienza y termina cada uno.
Pero si existe una aspiración universal, utópicamente quizás, es a ser feliz y en este camino logramos eventos, quizás minúsculos, quizás no tanto, que nos brindan esa fantástica sensación que nos colma, al menos por instantes y ahí es donde se renueva el tema con el que inicié y pareció brincar inexplicablemente. El amor y la felicidad. Parafraseando el film Into the wild: "La felicidad, es sólo si es compartida" porque adhiero en un todo, la mayoría de las cuestiones que nos brindan esos momentos requieren a alguien con quien compartirlo.
Finito y todo, deseo encontrar esa compañera con quien envejecer.

Licencia Creative Commons
Amor y felicidad. Brevedades. por Antonio Eduardo Spina se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Consignas irrealizables.

Cuando me encuentro con consignas que superan las utopías me pregunto ¿Se está pretendiendo lo planteado en la consigna o es una excusa para tener en que entretenerse y decir que fue por el bien de los demás?


Creo que nadie aceptaría publicamente que está a favor del hambre infantil, muchísim@s de nosotr@s hasta nos esperanzamos en pequeños logros que reduzcan este flagelo, pero acabo de encontrarme con una manifestación pública muy, pero muy buena, muy creativa, pero las consignas terribles... la que más me llamó la atención, fue negativamente y es la que me inspira a escribir esto: "Seguiremos marchando mientras exista un niño en el mundo con hambre"... no será mucho.


A ver, no me malinterpreten, es un flagelo contra el que hay que luchar pero creo que cuando cruzamos la línea de la utopía, cuando el plan es tan gigantezco que se torna irrealizable es embarcarse en algo que antes de comenzar sabemos que no se logrará y ya se perdió la lucha antes de empezar. ¿O es onanismo luchador?


Yo que se, consignas más pragmáticas. "Terminemos con el hambre en el partido de La Matanza"... o algo así, que por más que es hiper difícil lograrlo no es imposible, yo que se... el mundo es muy grande.

Licencia Creative Commons
Consignas irrealizables. por Antonio Eduardo Spina se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

lunes, 2 de agosto de 2010

Un mate más.

La escarchada mañana le daba la primera bofetada del día, casi como una intimidación. Como una amenaza predestinada. Mas tal como cada día, ignoró la señal, ignoró ese malestar inexplicable y trató de olvidar su sueño recurrente.
Se dispuso a desayunar y luego de sacar unas rodajas de pan lacteado de la heladera, para que tomen temperatura ambiente, fue en busca vana de la caja de fósforos, no importa cuanto buscó, los fósforos no aparecieron. Se resistía a dejarse llevar por la idea de “por algo será que no aparecen” pero insistió… pero tampoco. Luego de un buen rato, ya presuroso a ingerir su infusión predilecta, el mate, revolviendo ya en su pieza encontró un viejo encendedor en una mochila que yacía en el placard y que hacía años no utilizaba. De inmediato se dirigió a la hornalla, giró la perilla y oyendo salir el gas de la misma dudó y paranoicamente la cerró. Así una y otra vez peleaba entre su paranoia de morir y la necesidad cada vez más exagerada de tomar unos mates.
Por fin dejó que el impulso original tome delantera y encendió la hornalla, colocó la pava encima, encendió la radio y se sentó junto a la ventana cerrada, abrió la caja en la que desde hace años guarda las cartas de un amor que no pudo ser y se dispuso a examinarlas, lentamente y respetando su cronología, como si por alguna razón quisiera revivir las circunstancias tal cual como había sucedido.
El agua ya había tomado la temperatura adecuada y llevó la pava a la mesa donde el mate ya estaba preparado. Seba el primero y mientras la yerba se hidrata abre la segunda carta. El gesto de su cara se iba transfigurando, realmente estaba compenetrado en la lectura reviviendo cada minúsculo instante recorrido en esos amarillentados papeles.
El tiempo pasó rápido y no tuvo más que guardar aceleradamente la cartas en ese pañuelo desgastado de ceda estampada, para luego ocultar todo en una caja de zapatos gris que colocaba al fondo de la parte superior del placard.
Y como cada día acomodó su corbata frente al espejo de la entrada, se colocó el saco, separó las monedas para el colectivo y salió como cada día hacia la oficina en la que trabaja para sumergirse en su labor cotidiana de modo de, al menos por unas horas, no pensar en su siguiente día cuando se acercará a la hornalla y buscará desesperadamente los fósforos.

Licencia Creative Commons
Un mate más. por Antonio Eduardo Spina se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

miércoles, 14 de julio de 2010

Sólo solo

Uno no sabe bien cómo, pero en el transcurrir diario las cosas que deben tensarnos, al menos un poco, comienzan laxamente a cambiar. Así pues las relaciones no escapan a esto.
Así es que luego de un proyecto de vida nos comenzamos a aislar, sin darnos cuenta quizás, a recorrer caminos diferentes, cercanos al comienzo pero diferentes. Las vidas toman bifurcaciones distintas y no se percibe en este primer trayecto, todavía se camina cerca, se siente cerca, hasta se cree caminar juntos pero no es así. Al cabo de un tiempo, quien sabe cuánto, la distancia se percibe, pero obvio… se siente que el otro se alejó y uno espera que se acerque… y este es el comienzo del fin.
Se puede tomar muchas decisiones en este punto, se puede vivir mintiendo por el resto de la vida, se puede engañar uno mismo creyendo que engaña al otro o asumir esta nueva realidad. Yo opté por esta última.
Ahora, bien… el costo de la sensatez es altísimo, pero uno no puede evitar ser uno por mucho tiempo, no yo.
Y aquí estoy, caminando nuevos caminos, distinto a ese camino bifurcado, un camino dolorosamente solitario. Envidio a la gente que disfruta vivir sin compañía.
Hace poco más de un año se cruzó en mi vida un alma plena que alguna vez había conocido pero en otro sentido. Me renovó, me regó el corazón, me iluminó cada día, explotó mi cabeza… pero fue como un relámpago, en todo sentido, y hoy un fantasma que yo creé, que mi imaginación inventó. Creo que necesité creer que alguien así de bello, de dulce, podía enamorarse de mí. Pero no, y otra vez en un nuevo camino, cada vez más angosto, cada vez más oscuro.
Tengo días mejores, pero hoy me invadieron mis tinieblas.

Licencia Creative Commons
Sólo solo. por Antonio Eduardo Spina se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

sábado, 27 de febrero de 2010

Como una rambla.

Estoy rodeado de vegetación, hasta luego de una intensa seducción crecen en mí. En ella más vida, mucha más vida, salvaje, animal. Pero más allá de toda la vida que me rodea y que germino, espero la copiosa lluvia, intensa inundación que me convierte explosivamente en un cuerpo de agua.

Sí, soy una rambla a la espera de ser inundado tres, cuatro o quizás cinco veces al año, húmedamente nutrido, explosivamente lleno.

Como un baile desenfrenado ella me recorre, me empapa y se retira, se filtra entre mis porosidades, entre mis piedras, entre mis ramas, entre mí.

La primera vez que me sucedió no entendía que pasaba, o mejor dicho, que había pasado. Como podía ser que tanta agua me colme y luego no esté más. Parece increíble, pero luego de varias tormentas, comprendí de qué se trataba. Toda la energía, toda la frescura que extraño cuando el agua no yace en mí, me hacen lo que soy, un manto precámbrico adaptado a estas nutritivas inundaciones compulsivas.

Si. Soy una rambla.

Licencia Creative Commons
Como una rambla por Antonio Eduardo Spina se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

lunes, 25 de enero de 2010

Necesito

Necesito agua, mucha. Todos sabemos que la mayoría de nuestro ser corpóreo es agua.
Necesito Glucosa, me provee de la energía inmediata para vivir.
Necesito Proteínas, sin ellas no podría generar nuevo adn, no podría reponer las células que el tiempo y el desgaste me va quitando, matando.
Necesito sales y otros minerales, vitaminas, fibras. Necesito tantas sustancias que me mantengan en pie día a día.
Necesito ver a mis hijos crecer y realizarse, prepararse, armarse, lograrse. Necesito su felicidad.
Necesito amor, no cualquier amor. Es una palabra muy gastada por el mal uso, yo necesito amor.
Cuando pensé que ya no pasaría, el amor golpeó mi cara y mi corazón, y tanto golpeó que me lastimó.
Aún me pregunto por que maldita razón, el amor más pleno que pude sentir en mi vida llegó unido a un inmeso abismo, al más cruel abismo como un castigo. Y yo que siempre luché por "luchar" hasta las últimas concecuencias por aquello que se ama, me encuentro dejando a ese amor, mío, unilateral, desmedido, sombrío, para no ser un peso, para no dañar, para que sea feliz.
Trataré de hacer caso omiso, pero hasta mi último día sabré, y me golpeará esta realidad, me enamoré de alguin de quien nunca debí hacerlo.


POR QUIEN MERECE AMOR [Silvio Rodriguez]

Te molesta mi amor, mi amor de juventud,

y mi amor es una arte en virtud.
Te molesta mi amor, mi amor sin antifaz,
Y mi amor es una arte de paz.
Te molesta mi amor, mi amor de humanidad,
Y mi amor es una arte en su edad.
Te molesta mi amor, mi amor de surtidor,
y mi amor es una arte mayor.

Mi amor, es mi prenda encantada; es mi extensa morada,

Es mi espacio sin fin.
Mi amor, no precisa fronteras, como la primavera
No prefiere jardín.

Mi amor, no es amor de mercado porque un amor sangrado

No es amor de lucrar.
Mi amor, es todo cuanto tengo; si lo niego o lo vendo
¿para qué respirar?

Te molesta mi amor, mi amor de juventud,

Y mi amor es una arte en virtud.
Te molesta mi amor, mi amor sin antifaz,
Y mi amor es una arte de paz.
Te molesta mi amor, mi amor de humanidad,
Y mi amor es una arte en su edad.

Te molesta mi amor, mi amor de surtidor,

y mi amor es una arte mayor.

Mi amor, no es amor de uno sólo; sino alma de todo

Lo que urge sanar.
Mi amor, es un amor de abajo que el devenir me trajo
Para hacerlo empinar.

Mi amor, el más enamorado, es el más olvidado

En su antiguo dolor,
Mi amor, abre pecho a la muerte y despeña su suerte
Por un tiempo mejor,
Mi amor, este amor aguerrido, es un sol encendido,
Por quien merece… Amor.

Licencia de Creative Commons
Necesito. by A. Eduardo Spina is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://calistortio.blogspot.com/2010/01/.
Licencia Creative Commons
Vi viendo. por A. Eduardo Spina se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.