Uno no sabe bien cómo, pero en el transcurrir diario las cosas que deben tensarnos, al menos un poco, comienzan laxamente a cambiar. Así pues las relaciones no escapan a esto.
Así es que luego de un proyecto de vida nos comenzamos a aislar, sin darnos cuenta quizás, a recorrer caminos diferentes, cercanos al comienzo pero diferentes. Las vidas toman bifurcaciones distintas y no se percibe en este primer trayecto, todavía se camina cerca, se siente cerca, hasta se cree caminar juntos pero no es así. Al cabo de un tiempo, quien sabe cuánto, la distancia se percibe, pero obvio… se siente que el otro se alejó y uno espera que se acerque… y este es el comienzo del fin.
Se puede tomar muchas decisiones en este punto, se puede vivir mintiendo por el resto de la vida, se puede engañar uno mismo creyendo que engaña al otro o asumir esta nueva realidad. Yo opté por esta última.
Ahora, bien… el costo de la sensatez es altísimo, pero uno no puede evitar ser uno por mucho tiempo, no yo.
Y aquí estoy, caminando nuevos caminos, distinto a ese camino bifurcado, un camino dolorosamente solitario. Envidio a la gente que disfruta vivir sin compañía.
Hace poco más de un año se cruzó en mi vida un alma plena que alguna vez había conocido pero en otro sentido. Me renovó, me regó el corazón, me iluminó cada día, explotó mi cabeza… pero fue como un relámpago, en todo sentido, y hoy un fantasma que yo creé, que mi imaginación inventó. Creo que necesité creer que alguien así de bello, de dulce, podía enamorarse de mí. Pero no, y otra vez en un nuevo camino, cada vez más angosto, cada vez más oscuro.
Tengo días mejores, pero hoy me invadieron mis tinieblas.

Sólo solo. por Antonio Eduardo Spina se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

Sólo solo. por Antonio Eduardo Spina se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.
