Por alguna razón, muchísima gente le cambia el nombre a las cosas. Y no se trata de evitar términos groseros, cualquier cosa puede llegar a ser otra o simplemente un grupo de fonemas sin sentido.
De esta manera un biberón o mamadera será una mema, la materia fecal o caca pasará a ser popó, la orina pipí, otros que hoy en día toman una significación terrible como el chupón o chupete que se lo nombra como pete. Luego aparecen las onomatopeyas y al perro le dicen guaguau, y así cientos.
Sólo me dedicaré a dos más. Por un lado le llaman papa a la comida. Por otro una serie importante de eufemismo como cola (los homínidos no tenemos cola) hay quienes se hacen los serios y hablan de glúteos, que en este caso no es mentira pero es incompleto ya que no sólo hablamos de glúteos sino de todo el conjunto.
Basta de eufemismos… al Pan: pan y al culo: culo.
De esta manera un biberón o mamadera será una mema, la materia fecal o caca pasará a ser popó, la orina pipí, otros que hoy en día toman una significación terrible como el chupón o chupete que se lo nombra como pete. Luego aparecen las onomatopeyas y al perro le dicen guaguau, y así cientos.
Sólo me dedicaré a dos más. Por un lado le llaman papa a la comida. Por otro una serie importante de eufemismo como cola (los homínidos no tenemos cola) hay quienes se hacen los serios y hablan de glúteos, que en este caso no es mentira pero es incompleto ya que no sólo hablamos de glúteos sino de todo el conjunto.
Basta de eufemismos… al Pan: pan y al culo: culo.

Al pan: "pan" y al culo: "culo". por Antonio Eduardo Spina se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

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